martes, 19 de febrero de 2013

Nuestra actitud puede convertir nuestros problemas en bendiciones.


En Awake My Heart [Despierta Corazón], mi amigo J. Sidlow Baxter escribe: «¿Cuál es la diferencia entre un obstáculo y una oportunidad? Nuestra actitud hacia él. Toda oportunidad tiene una dificultad y toda dificultad tiene una oportunidad»1
La actitud es lo que marca la diferencia.
Al enfrentar una situación difícil, una persona con una actitud destacada hace lo mejor que puede con ella, aunque obtenga lo peor de ella. La vida puede ser semejante a una piedra de afilar. Si acaba con usted o le pule depende del material con que usted está hecho.
Asistiendo a una conferencia para líderes jóvenes, oí esta afirmación: «Ninguna sociedad ha desarrollado hombres tenaces en tiempos de paz». La adversidad es prosperidad para los que poseen una gran actitud. Los volantines o papalotes se elevan contra, no con el viento. Cuando el viento adverso de la crítica sopla, deje que sea para usted como el viento es para el volantín, una fuerza contra la que esta se eleva más rápido. Un volantín no vuela a menos que tenga la tensión controladora de la cuerda que lo ata abajo. Lo mismo sucede en la vida.
Cuando los compañeros de escuela de Napoleón se burlaron de él por su origen humilde y su pobreza, este se dedicó por entero a sus libros. Destacándose rápidamente entre ellos, en los estudios, demandó su respeto. Pronto fue considerado el más brillante de la clase.
Si el germen de la semilla tiene que luchar para abrirse campo entre las piedras y la dureza del suelo hasta alcanzar la luz del sol y el aire y luego luchar esforzadamente con la tormenta, la nieve y el frío, su fibra y su madera serán resistentes y fuertes.
Pocas personas conocían a Abraham Lincoln hasta que el terrible peso de la guerra civil mostró su carácter.
Robinson Crusoe fue escrito en la cárcel. John Bunyan escribió El Progreso del Peregrino en la cárcel de Bedford. Sir Walter Raleigh escribió The History of the World en trece años de encarcelamiento. Lutero tradujo la Biblia cuando estaba confinado en el castillo de Wartburg. Durante diez años, Dante, el autor de La Divina Comedia, trabajó exiliado y bajo sentencia de muerte. Beethoven estaba casi sordo y agobiado por preocupaciones cuando creó sus más grandes composiciones.
Cuando Dios quiere educar a un hombre no lo envía a una escuela de gracias, sino de necesidades. Pasando por el pozo y el calabozo es que Josué llegó al trono de Egipto. Moisés pastoreaba ovejas en el desierto antes que Dios lo llamara a su servicio. Pedro, humillado y arrepentido por negar a Cristo, aceptó el llamamiento «apacienta mis ovejas». Oseas fue amado y cuidado por una mujer infiel que estaba fuera de la obediencia a Dios.
En el lenguaje chino, las palabras completas se escriben con un símbolo. Con frecuencia, cuando dos símbolos completamente distintos se ponen juntos, tienen un significado diferente al de sus dos componentes separados. Un ejemplo es el símbolo que significa «hombre» y el que significa «mujer». Combinados, significan «bueno».
Sucede lo mismo con sueños y problemas. Como las respuestas dependen siempre de las preguntas, así las oportunidades de la vida dependen directamente de nuestros problemas. Tomás Edison dijo: «Hay mucho más oportunidades que personas para verlas».
Los grandes líderes surgen cuando ocurren las crisis. En las vidas de las personas que triunfan vemos repetidamente terribles problemas que les fuerzan a levantarse por encima del promedio común. No sólo encuentran las respuestas sino que descubren un tremendo poder dentro de sí mismas. Como el agua subterránea produce olas muy adentro en el océano, esta fuerza interior explota en una poderosa onda cuando las circunstancias parecen superarse. Entonces transpone el límite el deportista, el autor, el estadista, el científico o el hombre de negocios. David Sarnoff dijo: «Hay mucha seguridad en el cementerio; anhelo las oportunidades».
Sabremos si nuestra actitud está en el carril apropiado cuando seamos como el modesto hombre de negocios cuya tienda de ropa estaba amenazada con desaparecer. La tienda de una cadena nacional se había instalado allí y había adquirido todas las propiedades de su manzana. Este hombre muy particular se rehusó a vender. «Muy bien, entonces construiremos a su alrededor y lo sacaremos del negocio», le dijeron los competidores. Llegó el día cuando el pequeño comerciante se encontró encerrado, con una nueva tienda por departamentos rodeando por ambos lados a su pequeño negocio. Los cartelones de los competidores anunciaban «¡Gran inauguración!» El comerciante puso un cartel a todo lo ancho de su tienda que decía: «Entrada principal».
1 1. J. Sidlon Baxter, Awake, My Heart, Zondervan Publishing House, Grand Rapids, Michigan, 1960, p. 10
Maxwell, J. C. (1997; 2003). Actitud de Vencedor; The Winning Attitute (42). Thomas Nelson, Inc.
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