sábado, 13 de julio de 2013

!Gracia¡ Más que lo merecido, mucho más que lo imaginado.

Hablamos como si entendiéramos este termino. El  banco nos da un periodo de gracia. El político de mala muerte cae en des-gracia. Los músicos hablan de una note de gracia. Describimos a una actriz como llena de gracia, a una bailarina como agraciada. Usamos la palabra para hospitales, bebitas, reyes y oraciones antes de las comidas. Hablamos como si supiéramos que significa la gracia.
Más que lo merecido, mucho más que lo imaginado
Especialmente en la iglesia, la gracia adorna las canciones que entonamos y los versículos que leemos. La gracia comparte la casa parroquial de la iglesia con sus primos: el perdón, la fe y la comunión. Los predicadores la explican. Los himnos la proclaman. Los seminarios la enseñan.

Sin embargo ¿Comprendemos realmente la gracia?
He aquí mi corazonada: nos hemos conformado con una gracia temerosa, que ocupa cortes mente una frase en un himno o calza bien en el letrero de una iglesia. Jamás causa problemas ni exige una respuesta. Cuando alguien te pregunta si crees en la gracia ¿Como decir que no?

Este libro nos hace preguntas mas profundas ¿Has sido cambiado por la gracia? ¿Conformado por la gracia? ¿Fortalecido por la gracia? ¿Alentado por la gracia? ¿Enternecido por la gracia? ¿Agarrado por el cogote e impactado por la gracia?

La gracia de Dios tiene consigo algo que empapa. Algo desenfrenado. Es como una resaca de aguas rápidas y revueltas que nos desconciertan por completo. La gracias viene tras nosotros. Nos re-conecta. Desde inseguridad al Dios seguro. Desde colmados de pesar a estar mejor, debido a la gracia. Desde el temor a morir a estar listos para volar. La gracia es la voz que nos incita al cambio y que luego nos da el poder para llevarlo a cabo.

Cuando la gracia obra, no recibimos de Dios una encantadora felicitación sino un corazón nuevo. Si le entregamos a Cristo, él nos devuelve el favor. "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros. (Ezequiel 36:26)"

Podríamos llamarlo un trasplante espiritual.

Articulo tomado del libro "GRACIA" Max Lucado "Más que lo merecido, mucho más que lo imaginado".
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