domingo, 27 de enero de 2013

Lo que el pecado siempre hará.

El pecado siempre cobra en forma terrible. No importa quienes sean los lideres o que circunstancias enfrentan, el pecado siempre resulta en lo mismo:
Sansón luchando con un León.
  1. El pecado siempre le lleva más lejos de lo que usted quería  Todo lo que Sansón quería era una esposa. Eligió una filistea, lo que en si era pecado, pero probablemente pensó: "Cruzo la linea por esta vez. Terminará en un segundo, y regresaré y eso será todo. ¿Qué daño puede hacer? Ella me agrada y eso es lo que quiero". Pero no terminó así  Una vez traspasó la linea, se encontró en pecado una y otra vez. Organizó una fiesta con mucha bebida, aun cuando se suponía que como nazareo no debía tocar ni siquiera el jugo de uva. Cuando se dio cuenta hacia donde iba, pudo haberse detenido diciendo: "No. Me equivoqué. Necesito volver a mi gente". Pero eso fue lo que no hizo. En cambio, trató de impresionar a sus treinta compañeros con un enigma para obtener de ellos, por engaño, treinta costosas mudas de vestido. Cuando su esposa lo hizo revelar la solución del enigma, se hundió más todavía  Para pagar la deuda mató a treinta hombres para quitarle sus vestidos. Sabemos que estaba consciente de haber hecho mal porque antes de su siguiente acto de venganza, dijo  "Sin culpa seré esta vez respecto de los filisteos, si mal les hiciere" (Jueces 15:3). Al terminar su boda, Sansón estaba hasta el cuello de problemas.
  2. El pecado siempre le atrapa por más tiempo del que quería. Sansón puede haber tenido la intención de traspasar por poco tiempo la linea del pecado, pero terminó haciendo el recorrido completo y esto finalmente lo llevó a la destrucción. Después de la primera vez que Dalila trató de engañarlo y conocer el secreto de su poder, un hombre más sabio hubiera regresado a casa y se hubiera mantenido alejado de ella. Pero no Sansón  No pudo resistir, así que se quedó. Y estuvo allí hasta que Dalila "presionándole ella cada día con sus palabras e importunándole  su alma fue reducida a mortal angustia. Le descubrió, pues, todo su corazón". (Jueces 16:16-17). Con frecuencia, el pecado tiene una apariencia seductora y promete satisfacción. Pero nunca cumple las promesas que hace. Y esto es lo que provoca que la gente permanezca en el pecado o regrese por más. Siguen esperando que la próxima vez cumpla sus promesas; pero nunca lo hace.
  3. El pecado siempre cuesta más de lo que estaba dispuesto a pagar. No importa lo que los lideres crean les va a costar el pecado, el precio siempre es más alto. Esa es parte de la sutileza del pecado. No solo el pecador siempre quiere más, sino que también el pecado exige más en pago, y la persona no lo reconoce hasta que es demasiado tarde. Observe lo que ocurrió a Sansón después que le contó a Dalila el secreto de su poder: "Y ella hizo que él durmiese sobre sus rodillas, y llamó a un hombre, quién le rapó las siete guedejas de su cabeza; y ella comenzó a afligirlo, pues su fuerza se apartó de él. Y le dijo: ¡Sansón, los filisteos sobre ti! Y luego que despertó él de su sueño, se dijo  Esta vez saldré como las otras y me escaparé. Pero él no sabia que Jehová ya se había apartado de él. Más los filisteos le echaron mano, y le sacaron los ojos, y le llevaron a Gaza; y le ataron con cadenas para que   moliese en la cárcel. (Jueces 16:19-21) ."
Sansón derribando los pilares.
Sansón pensaba que aun estaba a salvo y podía irse libremente "como antes", pero quedo atrapado. Su pecado le costó todo: su liderazgo, la vista y finalmente la vida.
La vida de Sansón una vez llena de promesas y potencial, quedó sumergida en el pantano del pecado. Esto le llevó a la destrucción. Pero hizo más que eso. El pueblo de Dios siguió esclavizado a los filisteos. Los israelitas no lograron liberarse completamente de la opresión de sus enemigos hasta el reinado de David casi cien años más tarde. Ningún líder puede abrazar el pecado y cumplir su llamado de liderazgo al mismo tiempo.
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